Archive for 15 diciembre 2009

Por fin una Navidad juntos

15 diciembre, 2009

En un pueblo de la India había una pobre chica llamada Divia. Ella vivía en una casa abandonada con sus dos hermanos, Sanni con cuatro años y Amir con seis años. Una fría noche de invierno Divia soñó que sus padres les buscaban. Ella ya había tenido sueños parecidos en invierno que acababan cumpliéndose. Nada más despertarse empezó a recoger sus pocas cosas. Cuando terminó de despertar a sus hermanos, les explicó lo que había soñado.

Aún era de noche cuando salieron en busca de sus padres. Por el camino se comieron el único trozo de pan que les quedaba. Estuvieron caminando mucho tiempo hasta que empezó a amanecer y a lo lejos divisaron un pueblo grande y bonito. Caminando llegaron a él. Pasaron por la calle principal y vieron que había puestos de comida. Y, de pronto, les rugió el estómago. Se dieron cuenta de que no habían comido en horas. Entonces Amir salió corriendo. Sus hermanos, sin saber que pasaba, le siguieron. De pronto vieron que Amir robó un trozo de queso y de pan. Muy asustados los tres salieron corriendo, pensando que nadie se daría cuenta. Pero el dependiente se dio cuenta. Y se oyó un grito:  – Al ladrón, al ladrón. Un guardia que pasaba por allí lo oyó y preguntó lo que había pasado. Antes de que el hombre acabara de contárselo el guardia salió a por los hermanos.

Mientras tanto Divia, Amir y Sanni corrían para esconderse. De repente llegaron a una lujosa mansión. Entraron en el patio para esconderse del guardia. Nada más entrar vieron a una mujer elegante tomando el té en una mesita. La mujer, que era de buen corazón, al verlos con ropa vieja y sucia, los invitó a su casa. Cuando entraron era como en los cuentos: con cuadros, alfombras… Subieron muchas escaleras, hasta un gran habitación llena de juguetes con tres grandes armarios. Maravillados, los tres se pusieron a mirarlo todo. Mientras tanto, la mujer se metió en los armarios. Al rato sacó un vestido y dos trajes. Se los dió a los hermanos. Al ponérselos estaban como hechos a medida. Una vez vestidos con sus nuevas ropas se los llevó al comedor. Les dió de comer y de beber. Y muy curiosa les preguntó de dónde venían, que hacían aquí. Divia empezó a contárselo. Cuando terminó de hablar, la mujer se puso a llorar. Ella era su madre. Había sucedido un milagro de Dios.

Dentro de unos días iba a ser Navidad y la iban a celebrar por todo lo alto. Divia tenía muchas preguntas pero calló por el momento.

Natalia y Mia (1º de ESO)

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"La Enfermedad Mental, esa gran desconocida"

13 diciembre, 2009

El alumnado del Ciclo Formativo de Grado Superior de Integración Social, asistió a las XV JORNADAS “SALUD MENTAL: UN DERECHO PENDIENTE”, organizadas por la Asociación de Enfermos de Salud Mental “El Timón”, en El Ejido. Como reflexión personal del contenido tratado en  esta actividad, la alumna Mónica Gilabert realiza el siguiente artículo.

“La Enfermedad Mental, esa gran desconocida”

¿Es realmente la enfermedad peor vista de la sociedad?, posiblemente si, ¿qué es lo que causa terror, miedo o desconfianza al transeúnte que se topa con estas personas enfermas?, ¿por qué rehuimos de quienes la padecen ?, en efecto por la incultura, por el desconocimiento y la casi nula solidaridad que se respira en nuestras calles.

Me pregunto que habrían hecho estas personas para que a lo largo de toda la historia se les confundiese primero con criaturas que no tienen ni siquiera el derecho a poder ser vistas, que han de esconderse y son rechazadas por la sociedad.

Hace siglos morían sin que nadie supiese ni que llegaron a existir, encerrados, escondidos a manos de sus propias familias por vergüenza a ser de3scubiertos, eran un peligro para la sociedad, se les sacaba por la noche a dar el paseo de rigor como si de un perro se tratase y actualmente se les confunde también en demasiadas ocasiones con delicuentes en la totalidad de su significado.

¡Cuantos  mitos y creencias!, ¡cuanta falta de información, analfabetismos y desinterés social y político!. Seguimos sin hacerles partícipes en el desarrollo de la sociedad, en el avance de nuestra comunidad, desconocemos en qué cuantía serían capaces de hacer provechosos al mundo. ¿Cuántos años o siglos han de pasar para que logren ser tomados en consideración? ¿No seremos el resto de la humanidad los enfermos mentales? Saneemos nuestra mente en beneficio del más vulnerable que nos necesita y nosotros a ellos por lo que podemos transmitirnos recíprocamente. Deberíamos intentar curarnos la inaceptación por nuestros semejantes que han sido, son y serán personas.

Parémonos un instante a pensar donde ha quedado el sentido común. Vamos todos con un granito de arena a crear una montaña de unión sin discriminación por ningún aspecto, que por culpa de una sociedad sin cultura nos hace diferentes los unos de los otros. Respetemos nuestros propios derechos.

AUTORA: MÓNICA GILABERT MARTÍNEZ

Alumna del C.F.G.S. de Integración Social

EQUIPO EDUCATIVO C.F.G.S. DE INTEGRACIÓN SOCIAL

– Paqui Vico

– Encarna Padilla

– Jose Antonio Pérez